Apreciad@ lector@,
Esta es una historia real, aún sin acabar, de chica conoce a chico, o viceversa (como no, este siempre es un tema recurrente).
Mi pregunta en esta historia es: ¿Por qué? ¿Por qué pensamos que estamos a años luz de nuestros abuelos en evolución de las relaciones humanas?
Nos creemos modernos, sí. Pero qué casualidad, que la primera vez que no hay sexo en las primeras 4 o 5 citas, sin pensar porqué, simplemente dejándose llevar por la situación como siempre, da la sensación después de unos meses, que apetece tener algo más serio.
Cuando durante años el dejarse llevar por la situación ha desembocado en otro tipo de relaciones, placenteras igual, o incluso más, que acabaron en el desgaste o falta de necesidad de una de las partes de seguir compartiendo con la otra. Se me plantea la pregunta mencionada anteriormente.
¿Por qué? ¿Hemos evolucionado realmente? Parece que no tanto como nos creemos.
Si verdaderamente no nos influye el qué dirán, si realmente ha habido cambio social... ¿Por qué nos seguimos llamando putas o monjas según nuestro comportamiento sexual?
Si la presión de la sociedad patriarcal que arrastramos de hace siglos no se va a desvanecer, sólo estamos ante un espejismo en medio del desierto social, dónde tarde o temprano los prejuicios volverán a atacar.
Las mujeres volverán a ser putas... o a ser monjas, por eso me declaro fan oficial de las Putonjas, porqué a veces las más putas, también pueden ser monjas.
PD: El uso de las palabras puta y monja no pretenden ofender a ninguno de los dos colectivos, simplemente las he utilizado para simplificar la gran variedad de calificativos que se utilizan a la hora de describir ciertas actitudes más o menos aceptadas socialmente.
Saludos. 💪💋
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